Perdona, pero no aportas nada a mi vida. Ni siquiera un "me gusta," ni compartes nada de lo que hago. Cuando más te necesitaba, me olvidaste. No tienes nada que motive mi vida ni que me inspire a seguir adelante. Vives del que piensas que es bobo, confundiendo la bondad con la estupidez.
Tal vez pienses que tu presencia es suficiente, pero la realidad es que no encuentro nada en ti que me haga querer permanecer a tu lado. Me he dado cuenta de que tu indiferencia y falta de apoyo han hecho más daño del que imaginaba. Compras la complicidad por lealtad, usas y no valoras, piensas que somos pañuelos que después de usados van a la basura.
Me he cansado de ser el objeto de tu conveniencia, de ser alguien a quien recurres solo cuando te beneficia. La verdad es que merezco más, y es hora de que empiece a valorar mi tiempo y energía.
Cuando honres las palabras de los ancestros y valores mi bondad, recuerda que esta es infinita, pero tendrá un precio. Debes mostrar que has cambiado, agradecer y valorar. Has gastado más en la casa de un perro que en preguntar cómo me estoy sintiendo.
Porque te he querido, he dado de donde no he tenido y ni las gracias he recibido. Tus generaciones contigo terminan, pero la bondad de Dios es infinita. La vida terrenal es corta; decide qué cariño compras o recuperas el que por años siempre has tenido. Es tiempo de tomar grandes decisiones basadas en el amor, la bondad, la paz y el entendimiento.
Y en dónde esté tendras una mesa un plato comida y cafe, una cama o sofá para descansar y por sobretodo unos oídos que te escucharán unos brazos para abrazar unas palabras que del corazón saldrán y unas manos para cargarte y defenderte
Gracias
De la Bondad y humildad
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